Papa Francisco alerta que hay vientos violentos que golpean a la Iglesia

El Papa Francisco alertó que hay “vientos contrarios y violentos que golpean a la barca de la Iglesia”, en una audiencia que concedió a los sacerdotes de la Diócesis de Créteil (Francia).

En la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre dijo que “vivimos en un contexto en el que la barca de la Iglesia es golpeada por vientos contrarios y violentos, a causa especialmente de las graves culpas cometidas por algunos de sus miembros”.

Por ello, señaló, “¡es muy importante no olvidar la humilde fidelidad cotidiana al ministerio que el Señor permite vivir a la gran mayoría de aquellos que ha dado a su Iglesia como sacerdotes! Nosotros sabemos que, respondiendo a la llamada del Señor, no hemos sido consagrados mediante el don del Espíritu para ser ‘superhéroes’”.

Por el contrario, “hemos sido enviados con la consciencia de ser hombres perdonados, para convertirnos en pastores a la manera de Jesús, herido, muerto y resucitado, porque nuestra misión en cuanto ministros de la Iglesia es, hoy como ayer, testimoniar la fuerza de la resurrección de este mundo”.

“En este mundo estamos llamados a progresar humildemente por el camino de la santidad, ayudando a los discípulos de Jesucristo a responder a su vocación bautismal, para que sean siempre más misioneros, testimonios de la alegría del Evangelio”.

El Papa alentó a no tener miedo de “mirar las heridas de nuestra Iglesia” para luego “ir hasta Jesucristo”. Además exhortó a los sacerdotes a “hacer la Iglesia de Jesucristo más amable y más amorosa” para llegar a todos, especialmente a “los heridos, marginados y excluidos”.

Francisco recordó a los sacerdotes que con su testimonio y coherencia “permitirán a los jóvenes acoger la llamada del Señor al sacerdocio o a la vida consagrada. Por ello los aliento a tener vuestra mirada fija en Jesucristo y a cultivar una relación particular que los una a Él, a través de la oración personal, la escucha de su Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio a los hermanos”.

Además de vivir la alegría y la esperanza, así también podrán “profundizar en la amistad con el Señor y en la atención continuamente renovada hacia los otros, en particular, los pequeños y los pobres”.






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